El conocido líder
espiritual, ha hecho una interesante recopilación de 10 ladrones que nos chupan
a todos la energía.
Veamos:
1 – Personas
que están abonadas al modo queja.
“Deja ir a
personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias
desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar
su basura, procura que no sea en tu mente”.
Las personas
enchufadas a un protestador automático nos agotan y nos restan. Poner un ápice
de energía en aliviar los egocentrismos ajenos destroza nuestra esencia. Desliga tu vida de todo
aquello que te aleje de ti y no dejes que los demás te arrastren hacia sus
tormentas.
2 – Las
cuentas…claras
“Paga tus cuentas a
tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es
imposible cobrarle”. Tener las cuentas claras significa tener la certeza
de que no le debemos nada a nadie y que nadie nos debe nada a nosotros.
Las deudas
desbastan nuestra tranquilidad. Por ello es esencial que no tengamos
cuentas pendientes por ahí, así no nos sentiremos culpables por no cumplir
un compromiso que nosotros mismos hemos contraído. Quien conoce la sensación
compromiso pendiente, comprende que adeudar es uno de los mayores ladrones de
energía que existen.
3 – Las promesas
pendientes
“Si no has cumplido,
pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de
opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa
hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de
evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el
principio”.
Ser personas de
palabra es una de las cualidades más valoradas y cotizadas en el mercado de las
relaciones interpersonales. Esto, sin duda, es una característica que va más
allá porque refleja buenas
intenciones y consideración hacia los
demás.
4 – No escuchar
nuestros intereses
“Elimina en lo
posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a
hacer las que sí disfrutas”. No delegar aquello que nos resulta aversivo y
que es posible delegar supone llenar nuestra vida de una negatividad
innecesaria.
A veces, simplemente,
no estamos en condiciones de realizar una tarea. Puede que, incluso, otra
persona vaya a hacerla mejor porque le gusta mas realizarla. Esto vale tanto
para el hogar como para el trabajo. Seguro que hay cientos de opciones que
garantizan una mejor condición. Esto garantizará un equilibrio positivo en
nuestras vidas.
5 – No descansar ni
actuar
“Date permiso para
descansar si estás en un momento que lo necesitas y date
permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad”.
Cada cual lleva su
ritmo pero es importante saber descansar y recuperar fuerzas. No hacerlo cuanto
más lo necesitamos implica perder nuestras fuerzas y cometer
irresponsabilidades que acabarán en arrepentimiento.
6 – El desorden
“Tira, levanta y
organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas
del pasado que ya no necesitas”.
Hay desórdenes y
desórdenes. Algunos más catastróficos que otros pero, al fin y al cabo, todos
necesitamos de la iniciativa de deshacernos de algo.
7- No cuidar tu salud
“Da prioridad a tu
salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer
mucho. Tómate algunos descansos”. Sirve de poco tener mucho trabajo, mucho
dinero y mucho patrimonio si no somos capaces de cuidar lo que nos sostiene:
nuestro cuerpo.
Es esencial que
dediquemos tiempo a relajarnos, hacer deporte, alimentarnos bien y conocernos.
8 – Las situaciones
difíciles
“Enfrenta las
situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un
familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la
acción necesaria”.
Las situaciones difíciles
nos ayudan a crear estrategias si tomamos las riendas e intentamos resolverlo.
Posponer o ignorar cosas puede generarnos estrés y dificultar así nuestra estabilidad.
9 – No aceptar
“Acepta. No es
resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear
contra una situación que no puedes cambiar”.
El único medio para
deshacernos de los monstruos es aceptarlos. Asumir que hay cosas que no deben
cambiarse es un paso más para la consecución del bienestar emocional.
10 – No perdonar
“Perdona, deja ir una
situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del
recuerdo”.
El perdón sirve de
cómoda almohada. Es probable que la vida nos ponga a prueba, por ello es
importante que no alimentemos rencores; porque, si lo hacemos, moriremos poco a
poco.
Guardar rencor es
humano, muy humano. Pero también lo es perdonar. Y errar. Dicen que quien no
ama, no perdona. De hecho, precisamente es el amor el responsable del perdón.
El amor al otro, a la vida, al mundo y a uno mismo.
